
RECUERDOS DE COLEGIO
Cuando vi la película promedio rojo no me imaginaba que el colegio fuese así pues mi pasada fue totalmente distinta, pero conversando hace unos días con mi rockero P y sus amigos me di cuenta de la gran diferencia entre niños y niñas, no la biológica obviamente si no la traumática diferencia de la adolescencia en el colegio.
Es increíble como se tratan, como se trauman y las cosas hirientes que se dicen, mientras mas desgraciado se es con el otro mejor, mientras menos dejan actuar a los profesores mejor, el que más molesta y el más rápido en los chistes es dios; P y sus amigos dejaron en estado de shock a varios de sus compañeros e incluso hay algunos que nunca se superaron y no pudieron surgir como personas en la vida, realmente penoso, de echo P se encontró hace poco en una tienda X con uno de ellos y este le dijo que realmente había truncado su vida, naturalmente P se sintió pésimo y le pidió perdón y aunque parezca de teleserie venezolana al tipo le cayó una lágrima y le dio las gracias.
Mi historia es muy distinta, no se trata de humillaciones ni traumas, me enfrenté a un mundo totalmente nuevo, venía de colegio de monjas y era la mejor en muchos aspectos o sea la artista, la escritora, la matea, etc. y llegué a uno de los mejores liceos de femeninos de sudamérica, un liceo fiscal donde desde la postulación hasta la graduación es una lucha. De ser la niña especial pasé a ser una del montón, todas bailaban, todas cantaban, todas tenían buenas notas, todas escribían y todas dibujaban bien; todo era ultra competitivo la mayoría eran la esperanza de su familia y su barrio "niñas inteligentes" cuya meta era la universidad y ser mujeres independientes totalmente distintas a sus madres ( y aun no existían series como sex and the city ni nada de eso) de echo la cantidad de alumnas embarazadas era mínima (3 o 4 en el año), en resumen las mejores en todo sentido: inteligentes, célibes, lindas, delgadas y con pololo... todo un desafío. Eran verdaderas barbies: rubias, siempre pintadas, delgadas y pechugonas... ah y siempre depiladas claro!. Este es mi mayor recuerdo: al sonar la campana todas corrían al baño y se hacían filas frente al espejo, era el epítome de la independencia femenina, se te grababa hasta en los huesos y de eso se encargaban profesoras, inspectoras y por supuesto la directora.



